
El Este de Asia es una región que ha fascinado a Occidente durante siglos. Tal vez sirva para darnos una idea de la importancia a lo largo del tiempo de esta región un hecho. El mayor país del mundo, China, se consideraba a sí mismo como el Imperio del Medio, es decir, como el centro del mundo. Tan inmensa era China que sentía que podía vivir sin la necesidad de relacionarse con el resto del mundo, cosa que hizo durante siglos.
La historia no hizo más que reafirmar su importancia. Cuando se fundó la primera Dinastía china hubo que esperar bastante más de un milenio para que emergiera la Grecia Clásica, los míticos Rómulo y Remo aún no fundaban Roma y hacia el norte de Europa solo había tribus primitivas. Para ese entonces, la región asiática que nos ocupa ya era cuna de grandes civilizaciones como son los ejemplos de Corea, Vietnam y Japón. La comparación entre cualquiera de estos pueblos y las grandes naciones europeas sería absolutamente desproporcionada.
Pero el devenir histórico parecía haber condenado a estar región a ser meros actores de reparto en los últimos siglos. Sin embargo, una región con tanta historia, con tantos habitantes y tantas riquezas no iba a quedar al costado del camino.
Hoy Asia renace de su pasado, el resto del mundo gira su vista hacia el Este. La región de Asia Pacífico con Indonesia a la cabeza también dice presente, sumándose a este nuevo presente.
Nuestro futuro esta ligado a lo que suceda con esta región, nos guste o no, y es mejor que los empecemos a conocerlos porque son los nuevos vecinos en un mundo cada más estrecho. Naciones que arrastran esta herencia histórica no pueden ser soslayadas y debemos adentrarnos en su historia para poder conocer sus valores y sentimientos Sin ellos nunca sabremos quienes son ni que quieren.